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| Transcripción: "Unpopular opinion: me gusta más cuando en las series de superhéroes (sic.) los malos no tienen superpoderes sino que son malos de la vida real." |
1. Héroes, villanos, y cómo diferenciarlos
Partamos de lo básico. Para mí, lo que diferencia a los héroes de los villanos no es que los héroes siempre tomen las decisiones correctas ni que sean moralmente perfectos, sino su deseo por hacer lo que está bien y su capacidad de empatizar. Por ejemplo, mi superhéroe favorito es Daredevil, que hace muchas cosas mal y se plantea muchos dilemas morales pero que, en el fondo, quiere que la gente de su barrio no tenga que vivir rodeada de los peligros asociados al crimen.
De la misma manera que no me gustan los villanos con superpoderes ni las organizaciones criminales, tampoco me hace especial gracia que el héroe tenga unos poderes exageradamente extraordinarios. Si me gusta que los villanos sean realistas, también me gusta que lo sean los héroes. No es ninguna sorpresa que, en los 90, mi X-Men favorito fuera el que echaba rayos láser por los ojos: Cíclope. El bueno de Scotty lo más que hace es quitarse las gafas y romper cosas, pero cuando se le cansa la vista tiene que ponérselas otra vez.
2. Rompiendo una lanza a favor de villanos realistas: mis villanos favoritos
Cuando estaba en primaria, mi padre me regaló tres tomitos de una reedición que hicieron de Daredevil. Me los leía una y otra vez en bucle, porque me encantaban tanto él como los malos a los que se enfrentaba: un señor vestido de rana con muelles en las zapatillas y un viejo con una capa que se llamaba a sí mismo El Búho. Son villanos sin habilidades especiales que, sin embargo, consiguen que te intereses por sus historias y por sus ambiciones. Volviendo al universo de The Defenders, que es el que me inspiró esta reflexión, mis villanos favoritos han sido Wilson Fisk, Mariah Dillard y Kilgrave. Los dos primeros no tienen ningún superpoder. Os explicaré lo de Kilgrave en un momentito.
Fisk y Mariah son unos villanos maravillosos, cada uno a su manera. Fisk es moralmente ambiguo. Es una bestia parda, fuerte como un toro y extremadamente violento con las personas que se oponen a él, pero tiene un lado tierno y protector. Posee la capacidad de ser absolutamente despiadado y al instante volverse infinitamente tierno y protector. Si es capaz de sentir empatía o no es un tema que merece ser debatido, pero al menos muestra ternura y es vulnerable. Haciendo spoilers del final de la primera temporada de Daredevil, la manera que tienen de hacer que salga de su escondite y conseguir atraparlo y mandarlo a la cárcel es, precisamente, secuestrando y amenazando a la única persona a la que quiere.
Mariah, por el contrario, es una villana absolutamente despiadada. Ambiciosa y sedienta de poder, hará todo lo que necesite para llegar a lo más alto. Es una mujer moral y políticamente corrupta. Si con Fisk uno se pregunta si es empático o no, con Mariah la pregunta no tendría sentido. Es cierto que cuando (spoilers) asesina a Cottonmouth está visiblemente conmocionada y muestra remordimientos. Sin embargo, estos sentimientos están inscritos en el texto de manera ambigua. No sabemos si está conmocionada por lo que ha hecho o por la visión de la sangre y la violencia. Tampoco sabemos si muestra remordimientos por haber matado a su primo o por las consecuencias que este asesinato puede tener.
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| Descripción: Mariah, con una camiseta negra con flores rosas y verdes, delante de unas escaleras que llevan a unas puertas antiguas. El edificio es de piedra. |
Mariah me resulta especialmente fascinante porque muestra la cara más amarga de los humanos, una crueldad suprema y absoluta, sin mostrar ni un ápice de duda, excepto en los momentos posteriores a cruzar el punto de no retorno. Después, vuelve a sumergirse en la seguridad absoluta en sí misma. Desde el punto de vista narrativo, es astuto que Mariah sea la villana de la primera temporada de Luke Cage, que establece a este personaje como el más empático y tierno de los cuatro Defensores. Quiere con todo su corazón y, literalmente, protege a las personas que quiere escudándolas con su propio cuerpo. Emplear un contraste entre alguien extremadamente cruel y alguien que lleva el corazón en la mano para definirlos a ambos es una excelente estrategia narrativa.
Y por último llegamos a Kilgrave. Sé que he dicho que no me gustan los villanos con superpoderes, pero hago una excepción para aquellos cuyo poder es una hipérbole de una habilidad humana. Kilgrave es un manipulador emocional que abusa de las personas que tiene a su alrededor para conseguir lo que quiere. Lo único es que, además de serlo, tiene una habilidad que le permite manipular a aquellos que tiene a su alrededor de manera más efectiva. La manera que tiene de hablarle a Jessica es abusiva no solo por su superpoder, sino simplemente por lo que le dice. No estoy descubriendo la pólvora cuando os digo que la primera temporada de Jessica Jones es, habilidades sobrehumanas aparte, la historia de alguien intentando superar un relación abusiva.
3. Nosotros somos los Defensores
Entiendo el atractivo que puede tener ver al héroe con el que nos sentimos identificados derrocar a alguien mucho más poderoso que él. Entiendo el atractivo que puede tener verlos derrocando a una organización criminal. El placer de ver a un solo hombre derrocar a algo más grande que él que nos hace daño a todos. Sin embargo, me resulta menos inspirador. Creo que la ficción es la manera que tenemos los humanos de interpretar el mundo en que vivimos. Cuanto más claramente podamos relacionar una metáfora con la realidad que representa, más nos sirve para reflexionar sobre el mundo en el que vivimos, más nos ayuda a comprenderlo mejor.
Las historias sobre héroes y villanos son tan antiguas como nosotros. Las necesitamos para sobrevivir, para decirnos a nosotros mismos que no somos tan pequeños ni tan débiles como nos sentimos a veces. Una historia sobre alguien derrocando a una organización ancestral de ninjas inmortales no nos enseña nada. Ver a Jessica alejarse de Kilgrave, o a Luke enfrentándose a Mariah, hace que aprendamos a identificar ese tipo de personas y de situaciones. Y, con suerte, nos ayudará e inspirará a hacer lo mismo si, desafortunadamente, nos tenemos que enfrentar a ellas nosotros mismos.




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